El ayahuasca

La tradición del uso del ayahuasca y otras plantas maestras en la Amazonía se originó hace más de cinco mil años, como parte de un sistema mágico-religioso, del que sin duda se nutrieron las culturas andinas. El uso del ayahuasca era, de hecho, conocido por las élites del estado Inka, por ejemplo.

El ayahuasca en realidad es una mezcla de varias plantas sagradas: la misma ayahuasca (un bejuco o liana de la familia de las mapighiaceas) y otra, conocida como chacuruna (Psychotrya viridis) que le da fuerza a la primera para el viaje visionario.

Ayahuasca en floración

La Ayahuasca se obtiene principalmente de una combinación de plantas que contengan ß-carbolinas junto con la n,n-dimetiltriptamina (DMT) u otras triptaminas. Las ß-carbolinas son inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs) reversibles, que permiten activar oralmente y aumentar la duración y la intensidad de los efectos de la DMT. La DMT es propiamente el principio activo enteógeno de la ayahuasca. La DMT se encuentra de manera natural en el cerebro humano y en el de otros mamíferos, considerada como un neurotransmisor. Es el psicoactivo de acción más intensa que se conoce y el de mayor impacto visual.

Plantas de ayahuasca antes de ser transplantadas en la selva

El chamán

El médico chamán de la tradición amazónica asume el rol de guía o maestro en el mundo de las esencias o de los espíritus, tanto de los hombres, como de los animales y de las plantas. A diferencia del médico chamán andino, su espacio simbólico es todo el mundo interior, el inconsciente colectivo e individual.

El mismo, al entrar en trance o éxtasis se carga de energía cósmica o cuántica y desde esta posición consigue el auxilio de las fuerzas sobrenaturales. Se torna en un hombre medicina y expresa estos poderes a través de cantos específicos, los ícaros, cuyas tonalidades alcanzan altísimas vibraciones para ser percibidas por los espíritus que quiere convocar, ya sea el del gran otorongo (jaguar) o de la gran yacumama (anaconda) o del cóndor sagrado; ya sea de la misma madre ayahuasca, del toé, de la coca o la madre yarina, y hasta de ciertos elementos minerales, como el hierro (acero), el oro, la plata o elementos como el agua, el aire o el fuego; según el viento al que quiere ir el maestro para encontrar la cura necesaria del paciente.

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